Explicado sencillo, paso a paso. Si algo no te convence, no grabes la clase.
1. Grabas. Cuando pulsas el botón, tu navegador usa el micrófono del móvil o del ordenador y graba lo que se oye en la clase. Mientras grabas, cada quince segundos manda a nuestro servidor lo que lleva, para que no se pierda nada si el móvil se bloquea.
2. Se transcribe. Siempre en modo europeo: todo el procesamiento se queda dentro de la Unión Europea. No hay otra opción, ni hace falta elegir nada.
Para el catalán puedes pedir nuestra propia transcripción, que corre en nuestro propio servidor. El audio nunca sale de ahí: solo sale el texto de la transcripción, para que se pueda escribir la ficha.
3. Se marca quién habla. Un segundo sistema separa las voces y las marca como Hablante 1, Hablante 2. Después miramos si alguien dice un nombre en voz alta y, si queda claro, lo ponemos solo y lo marcamos con un subrayado de puntos para que lo puedas comprobar. No aparece ningún nombre que no se haya dicho en la clase, y los puedes cambiar todos.
4. Se escribe la ficha. Un sistema escribe un resumen de la clase y recoge en un solo sitio lo que trabajasteis: los ejercicios, cómo sonó, lo que hay que corregir y lo que toca practicar hasta la próxima clase.
5. Puedes preguntarle a la clase. Cuando preguntas algo sobre una clase, el texto de esa clase (la ficha y la transcripción) se usa para responderte, solo cuando tú lo pides. No guardamos nada de eso: las preguntas y las respuestas se quedan solo en tu navegador, y desaparecen cuando borras la clase.
6. Todo queda guardado, y solo aquí. El audio, la transcripción y la ficha viven solo en nuestro propio servidor, y se borran solos al cabo de un mes (o antes, con el botón de borrar que tienes en cada clase).
Guardamos tres cosas: el audio, para que puedas volver a escuchar la clase y saltar a cualquier momento; la transcripción, para que puedas leerla y descargarla, y para que el chat pueda usarla para responder tus preguntas; y la ficha, para que puedas verla aquí y descargarla en PDF. También el nombre que le hayas puesto a la clase. Nada más: no pedimos tu nombre, ni tu correo, ni ningún dato tuyo ni de tus alumnos.
Un mes. Pasado un mes, se borra todo solo: el audio, la transcripción y la ficha. En cada clase pone el día en que se va.
Si la quieres quitar antes, cada clase tiene su botón de borrar. Una vez borrada, no hay forma de recuperarla. Ni tú ni nosotros. Descarga el PDF antes si la quieres guardar.
Tú. No hay cuentas ni contraseñas: tu navegador guarda una clave al azar y tus clases van atadas a esa clave. Nadie más las ve, ni siquiera tus alumnos, salvo que tú les envíes la ficha.
Si las quieres abrir en otro aparato, puedes elegir una clave tuya y escribirla allí. De esa clave solo guardamos una versión revuelta, nunca la clave.
Quien lleva el servicio puede entrar en el servidor y abrir las grabaciones para arreglar cosas cuando algo falla. Es mantenimiento normal, pero tienes que saber que se puede hacer.
Ninguna grabación, ninguna transcripción y ninguna ficha se usan para entrenar inteligencias artificiales, para hacer estadísticas ni para nada más. Se usan una sola vez: para hacer tu transcripción y tu ficha. Y ya está.
Una herramienta para que dar clase deje de venir con una hora de apuntes detrás. Todavía está en pruebas: puede fallar, puede cambiar y puede tener errores. Si algo de esto no te encaja, no grabes la clase.
No hay registro, ni contraseña, ni boletín. No hay Google Analytics ni ningún otro medidor, ni cookies de publicidad. La única cookie que ponemos es la que lleva tu clave, para que el reproductor y las descargas funcionen.
Una clase de canto es la voz de otra persona, y eso son datos suyos. Dile a tu alumno que grabas la clase y para qué (tener la ficha y podérsela enviar), y guarda esa grabación solo mientras la necesites. Si te pide que la borres, bórrala con el botón de la papelera.
Si quieres que borremos algo, o tienes una duda, escribe a contact@theintelligencelab.co.